Joaquina Colomer constituye uno de los casos más singulares y fascinantes de la historia cultural y política de la Cataluña libertaria. Por su condición de mujer, por la precocidad de su talento y por la extraordinaria madurez intelectual que revelan sus escritos, ocupa un lugar excepcional entre las voces del anarquismo español. Con apenas quince años comenzó a colaborar en la prensa obrera y libertaria, convirtiéndose en una figura prácticamente única en su tiempo. Más allá del conocido caso de Hildegart Rodríguez, cuya memoria quedó marcada por su trágico destino, resulta difícil encontrar una joven de origen obrero que desarrollara tan temprano una actividad literaria, periodística e intelectual de semejante alcance.
La trayectoria de Joaquina desafía todas las expectativas que la sociedad de los años veinte y treinta reservaba a una muchacha de extracción popular.